Joyce Carol Oates y los mártires de la nueva guerra americana

Joyce Carol Oates escribe más de lo que cualquiera pueda leer. Y  lleva publicando desde 1964. Su obra en español está dispersa en numerosas editoriales. Lumen, Plaza y Janés, Debolsillo, Papel de Liar, Gatopardo, SM, Alba, Edaf, Laertes, Suma de Letras, La Biblioteca de Carfax… Pero es Alfaguara la que publica sus títulos más recientes. Su penúltimo título (al menos en español) es Un libro de mártires americanos. Aquí hago un inciso. No soy neutral. Adoro a esta mujer. Conozco sus libros del derecho y del revés y tengo mi propia teoría: si pasa de las 550 páginas, obra maestra. Oates, pienso, necesita tiempo y espacio para crear sus novelas río y hacer que sus personajes adquieran el peso y la forma adecuados para que pasen a formar parte de tu familia y te duela lo que les pasa más que a ellos mismos. Un libro de mártires… supera las 800 páginas. Y te las bebes. 

En esta historia vamos a seguir las vidas de dos familias norteamericanas. Por un lado, la de Luther Dunphy, pura white trash «de los estados que se sobrevuelan» que dice actuar en nombre de Dios cuando dispara al médico abortista Augustus Voorhess, patriarca de la otra familia a la que seguiremos. Los dos son idealistas, cada uno de lo suyo, y dispuestos a todo por defender lo que creen. Son hombres de acción preparados para pagar el precio por sus actos. Con su punto narcisista y mesiánico. Y a los narcisos y a los mesías no les importa que los que están a su alrededor sufran por la vida a la que se ven arrastrados.  No es un tema fácil el del aborto, y en EEUU, creemos que menos todavía. Luther cree en su corazón que mata a uno para salvar a miles. Voorhess ayuda a abortar a mujeres que viven en unas condiciones tan brutales que un embarazo (no deseado, fruto de abusos, de violaciones, de incestos en algunos casos) solo puede traerles más miseria y dolor. 

Ya tenemos al primer mártir. Nos toca el segundo. Luther acabará en la cárcel. Le acompañaremos todo el proceso de detención, juicio, cárcel, corredor de la muerte. Estos capítulos, para la que suscribe, son de lo mejor que ha escrito la autora, ahí está toda ella y es su alegato contra la pena capital. Perfectamente articulado y medido, desapasionado porque aquí no tiene que intervenir la emoción sino la capacidad de argumentar y que refleja brutalmente la irracionalidad de un sistema enfermo. Esto es quirúrgico. Recomendamos ir bien armado para enfrentarse a estas páginas. 

A partir del asesinato, los destinos de las hijas de ambos transcurren en paralelo: Dawn Dunphy se convierte en boxeadora, mientras que Naomi Voorhees, documentalista en ciernes, se obsesiona con el pasado. Es aquí donde aparece la magia Oates y su don para crear personajes femeninos. Cuando terminas esta novela, Dawn es tu hermana. Oates siente fijación por las mujeres que lo tienen todo en contra desde su nacimiento. Mujeres feas, flacas, pobres, señaladas, objeto de todo tipo de violencias. Mujeres que parecen haber venido al mundo para que los demás vuelquen en ellas todo su odio y sus frustraciones. Mujeres que, no obstante, van a querer seguir viviendo. No se sabe muy bien por qué. Posiblemente porque están vivas. Solo por eso. Mujeres en estado de alerta que tendrán que aprender a vivir mirando hacia atrás y pensando que la felicidad es algo que les pasa a otros y cuya máxima aspiración bien puede ser vivir sin miedo.

Un libro de mártires americanos es, sin duda, uno de los grandes títulos firmados por una autora que ya lleva unos cuantos que revolucionan el canon.